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mayo 11, 2026Estrategia Deep Tech España: cómo convertimos una política pública en una narrativa de futuro
¿Cómo será España en 2046? ¿Qué impacto tendrá la tecnología en el país que queremos ser? ¿Cómo divulgar una estrategia que explora la ciencia de frontera y las tecnologías que pueden cambiar el destino del planeta para que resulte comprensible, cercana y relevante para todo el mundo? ¿Cómo hablar de inteligencia artificial, biotecnología, materiales avanzados, tecnologías cuánticas sin quedar atrapados en el lenguaje técnico, pero sin banalizar su importancia histórica?
Preguntas como esas surgieron cuando el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación nos propuso el reto:
"Queremos que hagáis algo diferente para el lanzamiento de la Estrategia Nacional de Deep Tech".
Una política pública sobre las tecnologías del futuro y el reto de contarla
La Estrategia Deep Tech España 2026-2030 es una apuesta de soberanía económica y, también, política. El documento define diez áreas científico-tecnológicas prioritarias que van desde la inteligencia artificial hasta las tecnologías cuánticas, la biotecnología, hasta los sistemas espaciales. Además, las articula en tres ejes: reforzar las capacidades científicas del país, fortalecer el tejido empresarial y construir un ecosistema dinámico capaz de sostener ese desarrollo a largo plazo. Ejes que persiguen metas tecnocráticas, pero también enfocadas en el capital social que se requiere para llegar a ellas.
Detrás de ese marco, subyace un reto que en Hexagonal conocemos y trabajamos: no se trata solo de generar conocimiento y tecnologías, sino de darle sentido y propósito a esos esfuerzos, y sobre todo, comunicarlos.
Uno de los errores más frecuentes de la comunicación de políticas públicas es concebirla como una parte secundaria del proceso, como un extra que hay que completar hacia el final de todo el proceso. Para Hexagonal, la estrategia narrativa es parte constitutiva y constituyente de la política pública: produce sentido, nombra problemas, jerarquiza prioridades, construye expectativas y define los futuros posibles a los que podemos aspirar tras una interpretación e implementación efectiva de lo regulado.
Esta dimensión comunicativa tiene una base profundamente democrática. Habermas nos recordó que la vida pública no se sostiene únicamente sobre normas o procedimientos, sino sobre la posibilidad de construir una esfera común donde los asuntos colectivos puedan ser comprendidos y discutidos. Por eso, comunicar una política pública no equivale a venderla, sino a hacerla asible para la ciudadanía.
La narrativa estratégica sobre el futuro que queremos
Nuestro reto tenía varios ejes de acción: diseño de la identidad gráfica de la estrategia, visualización de datos, maquetación del informe final, conceptualización y guionización del acto de presentación, productos audiovisuales para contar la Estrategia...
En cada uno de ellos, el desafío técnico era secundario frente al desafío de creatividad y sentido: hacer comprensible lo denso, hacer tangible proyecciones de futuro, hacer emocionante una política pública y hacerlo de manera ágil, con apenas un mes de margen para todo el proceso, desde la preproducción hasta el lanzamiento.
Entonces decidimos apostar por un principio de comunicación estratégica que no suele fallar: la audiencia no recuerda tanto lo que dijiste, sino cómo la hiciste sentir. Ese principio fue guía para cada decisión que tomamos, desde el artefacto estilo agujero de gusano que tomamos de referencia para el logo, hasta la arquitectura del evento donde las entrevistadas y el conductor viajaron en el tiempo.

El Telediario del 2046 o cómo hacer dramaturgia sobre ciencia de frontera
Teníamos muy claro que comunicar la Estrategia Nacional Deep Tech no se trataba simplemente de hacer divulgación sobre tecnologías avanzadas o sobre las proyecciones para implementarlas. Queríamos contribuir a contar otro país posible: un país que no se resigna a consumir el futuro diseñado por cuatro megacompañías, sino que aspira a investigarlo, fabricarlo, escalarlo e industrializarlo para construir otros futuros posibles.
De ahí nació la pregunta que vertebró la narrativa: ¿Y si creamos un telediario del 2046 en el que documentamos las cosas alucinantes que estamos haciendo como país? ¿Y si contamos la Estrategia Deep Tech que lo cambió todo?
Nos tomamos la licencia de contar ese futuro posible: España reconocida de nuevo como uno de los países líderes en longevidad saludable; en el Congreso Mundial de Zonas Azules, la producción mundial de energía limpia triplicada y la dependencia de los combustibles fósiles en mínimos históricos; cobertura 12G en el 100% del territorio español; y la celebración por dos décadas consecutivas de paz mundial.
Esos titulares y el telediario fueron el núcleo narrativo del acto de presentación de la Estrategia, donde intervinieron la Ministra Diana Morant Ripoll, la Secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial María González, con la conducción de Eduardo Sáenz de Cabezón y con Esther Paniagua y Sara Correyero Plaza como invitadas.
Eduardo, Esther y Sara aparecían en el telediario antes de aparecer en escena, y la última noticia introdujo el discurso de la Ministra haciendo retrospectiva del 2026 desde el 2046...
Fue un viaje en el tiempo, ida y vuelta. Y fue también una apuesta por la belleza.
Sabemos que presentar una estrategia como esta ante medios, sector científico, empresas tecnológicas y representantes institucionales es un acto de legitimación pública, pero también quisimos que fuera, sobre todo, una oda a las emociones, a la inspiración, un impulso para creer con más certezas que sí podemos llegar al futuro que deseamos.

El reto del reto para Hexagonal
Nos movimos en un territorio que habitualmente no es el nuestro: creación audiovisual y diseño de eventos institucionales de alto nivel. Para Hexagonal ese desplazamiento fue incómodo y fecundo a la vez. Nos obligó a trabajar como directores de escena más que como consultores, a pensar en ritmos, en silencios, en el peso simbólico de cada decisión creativa y de protocolo.
En Hexagonal llevamos años diciendo que el cambio sistémico no se produce desde fuera de las instituciones, sino en su interior. Que la innovación más difícil no es la tecnológica, sino la social. Que los microsistemas de innovación se construyen en la zona de fricción entre lo establecido y lo posible... Este proyecto fue la prueba de eso.
Podemos decir que activamos los seis vectores del Modelo de Innovación Hexagonal, casi de manera simultánea y constante durante todo el proceso.
- Abrir: Trabajar para el sector público implica hacer el conocimiento accesible por definición. Una estrategia de este tipo es, por naturaleza, un documento que debe entender cualquiera.
- Mezclar: Combinamos diseño gráfico, comunicación estratégica, gestión de eventos, redacción técnica y conceptualización narrativa. Pero lo mejor fue la convergencia de todas las piezas en una narrativa común.
- Activar: Los plazos institucionales son (casi) inamovibles. Tuvimos que movernos con la agilidad de quien sabe que no hay mucho margen de negociación.
- Experimentar: Nos adentramos en funciones que no son nuestro territorio habitual. Prototipamos formatos audiovisuales, testeamos narrativas interconectadas, diseñamos una historia desde la política pública hasta la emoción.
- Colaborar: Por supuesto, un proyecto así solo es posible si se trabaja de manera colaborativa. Eso requiere claridad, paciencia y la disposición a entender, a ceder, a marcar límites con respeto y a apostar realmente por un objetivo común.
- Multiplicar: Los datos de la estrategia (áreas, ejes, datos sobre inversión, actores, tecnologías prioritarias, etc.) tenían que multiplicarse en comunicación y belleza. Y logramos superar el nivel tecnocrático para, con la propia tecnología, enfocar la narrativa en los deseos y la esperanza de futuro.
Todo fue posible gracias al Equipo Hexagonal, al que participó directamente y a quienes estuvieron cubriendo otros frentes. Sin todo lo que hemos hecho antes, no hubiese existido un Telediario del 2046, ni un evento de estas características. Nos arriesgamos a hacerlo porque ya nos habíamos puesto a prueba con otros proyectos tan o más arriesgados que este. Y ya sabemos que podemos llegar, impactar y emocionar siempre. Un código no escrito que está en el ADN Hexagonal, la fuerza que nos acompaña, sobre todo cuando se trata de Derecho al Futuro.
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