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marzo 20, 2026¿Qué sabemos del desencanto climático y cómo actuar frente a él? Radiografía de perfiles involucionistas en España
En Bla Bla LAB, nuestro laboratorio de datos, narrativas y tácticas por el clima, llevamos tiempo preguntándonos por qué hay personas que van perdiendo preocupación e interés por cuestiones climáticas y disminuyen, incluso, su apoyo a políticas públicas medioambientales. ¿Cómo piensan? ¿Qué sienten? ¿Por qué se están desencantando?
Ahora sabemos que las respuestas no están supeditadas a la convicción ideológica, tampoco al negacionismo, sino más bien al hartazgo, la desconfianza y a esa sensación de que nadie habla de lo que realmente les importa.
En el análisis de ese proceso, que llamamos involución climática, se centra un estudio longitudinal llevado a cabo por la Universidad Carlos III de Madrid (con el apoyo de la European Climate Foundation), desde 2022. A lo largo de cinco olas sucesivas, se ha investigado la evolución de las actitudes frente al cambio climático hasta abril de 2025. Es en esta última ola cuando el estudio incluye, además, el marco de Las Ocho Españas: la segmentación en la que se basa la mayor parte del trabajo de Bla Bla LAB y que describe grupos sociales según sus actitudes y comportamientos con respecto al cambio climático.
Bla Bla LAB ha publicado el informe con los principales resultados y conclusiones de la investigación. Además, realizó un webinario para su presentación y debate. En este artículo os comentamos detalles relevantes y os compartimos, al final, los enlaces al informe y a la grabación del evento online.
¿De qué hablamos cuando hablamos de perfiles involucionistas?
Las personas involucionistas son aquellas que han retrocedido en sus actitudes pro-cambio climático. Representan el 21,6% de la muestra total del estudio y se dividen en dos perfiles: los consolidados (10,8%), cuyo deterioro es sostenido y consistente en todas las olas; y los incipientes (10,8%), cuya posición actual es más negativa que al inicio, aunque con una trayectoria menos lineal, más reactiva al contexto, y potencialmente reversible. Esa reversibilidad importa, e importa mucho.


Primera sorpresa: no es ideología, es desconexión
El grupo mayoritario entre los involucionistas no es el Patriota Rebelde ni el Libertario Descontento. Es el Apolítico Desconectado, con un 23,5% de la muestra.
El fenómeno no nace de una posición contraria estructurada, sino de la distancia con lo político, lo institucional y lo que se percibe como ajeno a la vida cotidiana.
Y aquí viene lo más revelador: más de una cuarta parte de los involucionistas (26,5%) son perfiles progresistas (Progresista Acomodado y Progresista Crítico).
La involución no es cuestión de la derecha. Atraviesa toda la sociedad española. Lo que varía son las causas y la profundidad del retroceso.
Eso obliga a abandonar la narrativa cómoda del negacionismo como fenómeno conservador y asumir una pregunta más incómoda: ¿Qué hemos hecho mal como ecosistema de comunicación/movilización climática para perder a personas que antes estaban con nosotras?

Del miedo al hartazgo
Cuando se pregunta a los perfiles involucionistas qué emoción les genera el cambio climático, la respuesta cambia según el segmento, pero hay una constante: la frustración es transversal. A todos y todas, con distintos orígenes y significados.
Lo que sí varía es la dirección del viaje emocional. En los perfiles más progresistas, el miedo sigue siendo dominante. En los más conservadores, ha sido desplazado por el hartazgo.
La preocupación no ha desaparecido: ha mutado.
Esa transición (del miedo al hartazgo) es una de las claves más importantes del informe. Porque no podemos comunicar y/o movilizar igual a quien tiene miedo que a quien está harto. Y porque la confrontación y la saturación de mensajes climáticos contribuyen activamente a ese desplazamiento.

El problema no es el clima: es la política
Uno de los hallazgos más potentes del informe tiene que ver con la desafección institucional. Prácticamente todos los segmentos involucionistas, incluidos los progresistas, perciben que las políticas climáticas han sido instrumentalizadas por las élites políticas en beneficio propio. Esta percepción es un patrón lineal y transversal a todos los segmentos.
El resultado: el 25% de los involucionistas no sabe a quién votar, no votaría, o lo haría en blanco o nulo. La causa climática ha perdido a sus portavoces institucionales ante los ojos de una parte significativa de la ciudadanía.
Paralelamente, los perfiles más conservadores sienten que el cambio climático ocupa demasiado espacio en la agenda pública comparado con problemas que perciben como más urgentes y concretos: la inflación, la vivienda, el empleo, la sanidad. No niegan el problema, pero lo perciben como un lujo simbólico mientras su vida material se complica.

Ni desinformados, ni desconectados
Otro mito que el informe desmonta: los involucionistas no son personas desinformadas. La involución no nace de la ignorancia, sino de la relación que mantienen con lo que leen y escuchan, y de las respuestas emocionales y políticas que ese contenido les genera.
La televisión y los medios digitales son sus fuentes principales. Pero la información climática les llega, sobre todo, por vías culturales e indirectas: películas, series, contenidos de salud, viajes, cocina. No a través de fuentes expertas o institucionales.
Eso abre una oportunidad enorme. Si el mensaje climático no llega desde los canales tradicionales o institucionales, hay que llevarlo a donde ya están estas personas: a la cotidianidad, a los referentes culturales, a la barra del bar.

Cuatro palancas estratégicas para el Día del Clima
El informe no se queda en el diagnóstico. Propone cuatro implicaciones estratégicas que desde Bla Bla LAB hacemos nuestras como orientación para el trabajo de comunicación climática:
- No combatir el negacionismo, sino reconectar con el apoyo erosionado. La estrategia no es confrontar, es reconstruir legitimidad y confianza desde lo cercano.
- Desactivar la percepción de amenaza al estilo de vida. El rechazo se activa cuando el clima se percibe como un lujo simbólico que compite con los problemas reales. Rediseñar el marco narrativo es clave.
- Separar el clima de la polarización cultural. Desideologizar el discurso climático. Ampliar marcos transversales que no fuercen a posicionarse en el eje cultura wars.
- Activar desde la fatiga, no desde la confrontación. Predominan el hartazgo y la frustración, no la ira. Las estrategias deben reducir saturación, simplificar mensajes y ofrecer soluciones tangibles.
De modo que, este informe no termina aquí: se ramifica hacia mejores estrategias, hacia conversaciones más honestas, hacia una comunicación climática que llegue de verdad a los segmentos con los que necesitamos conectar.

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Accede al informe completo a través de este enlace.
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Visualiza la grabación del webinario a través de este enlace.
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Consulta el resumen sobre lo que sucedió en el webinario de presentación, en el blog de Bla Bla LAB.
Bla Bla LAB es el Laboratorio de Datos, Narrativas y Tácticas por el clima impulsado por Hexagonal, con el apoyo de la European Climate Foundation.
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