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La innovación desde la base: una epistemología situada
Se dice rápido, pero ya hemos celebrado con Provivienda, el sexto bootcamp de la Aceleradora de Innovación: un proceso en el que les acompañamos desde hace ya dos años. Esta vez, al terminar nos quedamos con una pregunta: ¿Dónde se produce realmente el conocimiento dentro de una organización?
La respuesta habitual suele mirar hacia arriba: a la dirección, a los espacios estratégicos, a las salas donde se toman las grandes decisiones. Como si todo lo demás quedara reducido a ejecución u operativa. Ese es un punto de vista sin cuerpo, sin lugar y sin historia. En Hexagonal, esa mirada nos produce desconfianza.

Preferimos entender el conocimiento, las personas y los equipos desde su territorio, sus prácticas, sus relaciones, sus experiencias concretas…
Eso es, en el fondo, una epistemología situada: la idea de que todo saber se produce desde una posición. Quien atiende cada día en una oficina territorial no posee una versión menor del conocimiento estratégico. Posee otro conocimiento: un saber de proximidad, nacido de la fricción cotidiana con los problemas, las personas y los contextos concretos. Un saber que, visto desde arriba, muchas veces no se valora en su justa medida.
Por eso, cuando hablamos de innovar desde la base, lo hacemos sabiendo que buena parte del saber de una organización vive en la propia práctica. Y hace falta recogerlo en las metodologías, pero antes se necesita lucidez para reconocerlo, para saber dónde encontrarlo y cómo ponerlo en valor.

Ahí es donde Provivienda está haciendo algo poco común y muy valioso: asumir que el conocimiento relevante está repartido, y organizarse en consecuencia. Esto exige honestidad, método y también cierta valentía, porque implica ceder la comodidad de decidirlo todo desde el centro y poner estructura al servicio de un conocimiento distribuido.
Entonces es cuando cobran sentido las embajadoras y embajadores de innovación, que no están para representar una jerarquía ni para trasladar informes hacia arriba, sino para hacer que los conocimientos situados se encuentren entre sí. Escuchan lo que ocurre cerca, conectan territorios que no siempre se hablaban y ayudan a que un saber deje de estar atrapado en el lugar donde nació para convertirse en inteligencia compartida.

En el fondo, innovar desde la base es tomarse en serio una idea incómoda para cualquier organigrama: ninguna posición, tampoco la más alta, ve el conjunto. El conocimiento está repartido porque la realidad se toca desde muchos lugares distintos. Provivienda lo ha visto con claridad y ha decidido cultivarlo.
Acompañarlo es, para nosotras, un privilegio.




